4 may 2009

Secundaria






El Sábado fue un día exelente. Todo empezó por mi mejor amiga Laura que al encontrarse en su casa con una flojera impresionante me dijo que fuera y así las dos podíamos seguir flojeando pero juntas, la idea me pareció muy buena ya que es mejor no hacer nada con una buena amiga a
hacerlo sola en
mi casa soportando los berridos de mi sobrina y por si no fuera poco los de los niños de al lado.

Disfrutabamos de la vanidad mientras nos poniamos al tanto de los chismes, se nos unió Sofi, su sobrinita, se pintó los labios como sale en las películas, por cierto tiene 3 años, eso me provocaba reír y reír. Al terminar de ponernos bellas, más de lo que ya estamos, a Laura se le ocurrió hablarle a Álvaro, Laura estuvo muy ocurrente, en un abrir y cerrar de ojos Álvaro ya estaba en la puerta. Qué bonito día, comimos como siempre en Mc Donalds, es un clásico para nosotras y fuimos a rentar Rayman, raving rabbids, y nos dimos la divertida de nuestro “puente influenza”. Nos dimos cuenta que Laura no tiene coordinación y que soy una vaga… bueno eso ya se sabía antes.

Recordábamos algunos momentos de la secundaria, y concluimos que nos gustaría regresar, pero sabiendo lo que ya sabemos ahora, y nos burlaríamos de mucha gente y disfrutaríamos de las “tareas” que no tienen nada que ver con las verdaderas tareas que nos dejan ahora. Los casares con miguelitos de chamoy y de polvo vinieron a nuestra mente…salimos inmediatamente en busca de unos, en eso me llamó Posho con sh, mi mejor amigo, también de la secundaria y me dijo que iba por mí para ir por un cafecito y ponernos al corriente de nuestras vidas…puro chismerío. Al llegar Posho Álvaro lo asusto con un grito loco como nos estuvo asustando todo el influenciado día! Y con ese grito nos despedimos también con la promesa de volvernos a ver el próximo Sábado que ya vuelva a estar abierto todo.

Posho y yo nos aventuramos a ir por Harry, y ser ese Sábado los 3, como en la secundaria, pero el tarado no estaba. Llegamos al Starbucks de mi casa, pagamos con mucho cambio y nos dio pena, algo curioso los empleados tenían en su cubre bocas dibujada una sonrisa o una sonrisa con la lengua de fuera.

Resolvimos problemas de nuestras hermosas vidas juntos, como debe ser, y venimos a mi casa, su casa, dejamos el auto y caminamos. La noche estaba tan perfecta que me dieron ganas de correr y corrimos como locos, solo 1 minuto o menos ya que nuestros corazones obesos estaban a punto de sufrir un infarto. Al regresar a mi casa nos echamos en mi cama y con mi hermana comenzamos a cantar muchas canciones, recordando, riendo, cantando a todo pulmón, riendo, y riendo, así hasta las 2 de la mañana que terminaron las canciones del celular de mi hermana.


QUE GRAN DÍA!


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